Escasos Recuerdos

de espaldas

Sudaban las ventanas de frio

en el merendero que me vio esperar

dos cafés, y un diario que no era mío

me dieron las malas nuevas y me hicieron despertar.

 

Recuerdo aun el olor, frio y desamparado

del pasillo ante la puerta que un día me vio partir,

parece sonar aun el timbre desafinado

de una canción dedicada a querernos a morir.

 

Los puntos de aquellos ojos, verdes color botella

en los que nunca cupe yo, en los que un día me desbordé,

las luciérnagas de noche, los pies que no dejan huellas

las cosas que redactaba, pero que nunca conté. 

 

Se mecía con el viento cada estambre de tu pelo

cada riso de deshizo con la mano de un reloj,

frente al mar casi de noche donde naufraga el cielo

donde se entierran tesoros, donde también vivo yo.

 

Un dibujo de grafito, y una venus de cartón

un tintero derramado sobre una carta de amor

una poesía hecha a mano, un sol convertido en son

son los recuerdos que guardo porque olvidar da pavor.

 

Sonaban sobre las tejas las gotas de aquellas tardes

que inundaron el andén donde la ilusión se ahogó,

por miedo, pudor, o pena, por simplemente cobardes

lo que pudo ser no fue, y lo que fue termino.

 

Recuerdo que sudaban los cristales

recuerdo que ese día llevaba falda,

recuerdo en los jardines los rosales…

 

y por más que quiera recordar tus ojos,

recuerdo más claramente la figura de tu espalda.

 

Daylin Horruitiner

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