No estoy

Me acurruco en los depósitos de arenisca y sal
en la falda de la sierra que un día fue mi maestra,
donde me vio retoñar, para bien o para mal,
el que un día cambio la historia de singular para nuestra.

Puedo ver aquellos ojos que me queman las retinas
como la magma que quema lo profundo del planeta,
y me envuelve un torbellino de memorias repentinas
y se me escapan los verbos, y se me esconden las letras.

Me paro frente por frente a la puerta que cerramos
y sin siquiera tocar te escucho decir: “ya voy”;
me lleno del gran valor de recordar lo que amamos
y cuando me toca decirlo, me escucho decir: “no estoy”.

Daylin Horruitiner
2013

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