Esquina redonda

 

Abrí las persianas del piso que auspicio mi estadía

justo antes del cielo, y antes de salir el sol,

tu espalda, que descuidada, sobre la luna dormía

no hizo por despertarse ni quiso decir adiós.

 

Y vi pasar unos brazos y en ellos iban mis sueños

con prisa baje los pisos, me asomé por el portón,

no llevaban ni letrero, ni señal de tener dueño,

y aun llevaban en ellos mitad de mi corazón.

 

Y pensé en el casi cielo que casi casi alcanzaba

mientras miraba pasar mis fantasías a pie,

al ver que mis esperanzas a ti no te despertaban

detrás de las añoranzas mi corazón se fue.

 

Pero el paso no era lento y se perdía entre la gente,

y doblaba las esquinas redondas de media luna,

yo llevaba retratada aquella efigie en la frente

de los deseos de dormir y despertar en su cuna.

 

Se me extravió más de un sueño en la calle de adoquín

sabrá Dios en que rincón es posible que se esconda

seguiré hasta el horizonte, y luego hasta el fin del fin

hasta coincidir de nuevo en una esquina redonda. 

 

Daylin Horruitiner

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