El cielo de los ciegos

No quise ver, no porque no podía
no pude hablar, no porque no quería
me dio la gana de ver solo lo que existía
y se me vino a perder toda una fantasía.
En el cielo de los ciegos donde no se ve la muerte
donde no se ve la sangre inocente que se vierte
donde es mudo el clamor de un infante que con hambre
muere lento y de dolor se retuerce en un calambre.
En el cielo de los ciegos donde no se ven los llantos
donde solo brilla el sol de la sonrisa de los santos
donde no se ve lo gris y el dolor no duele tanto
donde la ignorancia cubre la miseria con su manto.
Daylin H.

2 pensamientos en “El cielo de los ciegos

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